Existe la idea, tradicionalmente ligada a la publicidad, que los productos y las marcas se han de mostrar de la forma más idílica y perfecta posible. Al menos así se puede ver en las campañas que a diario se nos presentan en TV o prensa.
Las marcas nos enseñan sus productos en la mejor de las expresiones posibles, enfatizando su capacidad para solventar problemas cotidianos. Una mancha, un pelo graso, el calor o el sobrepeso son algunos de esos problemas que supuestamente tienen su solución en los productos que encontramos en el mercado.
Pero de la misma manera que la publicidad persuade a través de una idealización de la vida real, la realidad se nos presenta como es: imperfecta. Sin embargo aceptamos esas promesas como algo posible, tal vez debido al áurea de verosimilitud que posee el televisor -o una revista-.
Ahora bien, cuando el medio en el que comunicamos pasa a ser multidireccional en lugar de unidireccional (medios convencionales) la cosa cambia. Ya no importa lo bonito que se presente un producto o lo milagroso que sea, pues de todos y todas es sabido que los milagros no existen. Lo que importa es que un producto y especialmente una marca se nos presente como algo cercano que, más allá de vender milagros a precio de saldo, sea capaz de comprender las necesidades que como consumidores podamos tener. Y de reconocer, también, que por más idealizaciones del mundo que nos pretendan mostrar, la realidad siempre termina imponiendo su razón.
Desde la perspectiva del consumidor social (activo en Internet) tienen mejor aceptación* aquellas marcas que honestamente ofrecen soluciones, siendo capaces de aceptar sus flaquezas y defectos (no hace falte que se lo cuenten a la competencia). De esta manera, la relación que se puede establecer entre un consumidor y una marca será siempre más sincera y respetuosa, y por lo tanto más susceptible de tener exito (compra o prescripción del producto).
*Según un estudio de Universal McCann, un 72% de las personas que se ha unido a la comunidad de una marca asegura que ahora tiene una opinión más positiva sobre ésta, un 71% tiene una mayor intención de compra, un 63% se siente más fiel a la marca y el 63% recomienda a otras personas que se unan a la comunidad. -Nota extraída de MarketingyConsumo.com-
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